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La abadía del amor

El tiempo pasa y juega con nosotros. y no hay remedio para ello. Por eso te invito a esa abadía, donde una vez encontré el libro del amor
el sol iluminaba la sala y solo podía sentir un especie de calidez primaveral en un invierno frío y lluvioso. Me quedé mirándolo un rato, no había nada que arreglar pero no me quería ir de ahí. Nostalgia cuando vi el sillón. Un día de mucho sol y calor húmedo y pegajoso... ese día me senté por primera vez en el sillón, temerosa. Otras veces más me senté a llorar o para ser besada por el mismo Satanás. Esta vez era diferente, puede ser la sinusitis o puede ser que me esté por venir, no lo sé. Me muevo a la otra ventana y miro el cielo, creo que es una de las mejores vistas porque no solo miro el cielo sino los techos de los edificios y algo así me imagino a Buenos Aires. El sol me pegaba en la cara, en los hombros, en las piernas, me llenaban de esa calidez, de esa libertad que siento que perdí y me pregunto si alguna vez seré libre como esas mujeres de las fotos. Me invade un sensación de tristeza. Solo supe que tenía que bajar la persiana y mientras la bajaba, me di cuenta que hay c...

Hablemos de ansiedad

Este último tiempo, los días fueron más grises que soleados. Hubo días soleados como siempre hay, o se supone que tiene que haber, pero hay días que la ansiedad gana. Ya luego de 7 años u 8 años de terapia, uno aprende a manejar la ansiedad, incluso mejor cuando se tiene varias crisis en el medio. Y salir de la ansiedad, se siente como volver a respirar después de correr tanto tiempo, como cuando corres asustada sin pensar (o así parece en las películas). Igual para mí, hay dos ansiedades, la que llamo la buena y la mala. La buena es hormigueo en las piernas, sos más consciente sobre ella, solo queres hacer tres mil cosas a la misma vez... sí, te estresas, dormís mal una noche pero con gimnasia y esfuerzo de uno mismo, la podes controlar. Después está la mala, a la mala le tengo miedo (cada vez menos). La mala es la que no te deja dormir por una semana, tus músculos se contracturan y te desesperas porque te controla ella. Es esa ansiedad que estás trabajando o con amigas y de repente, ...

Libertad

Una tarde de noviembre hace muchos años fuimos al parque con una amiga. No me acuerdo el nombre del lugar pero muchos lo conocerán. Estábamos sentadas en el pasto y la noche se aproximaba mientras que los últimos rayos de sol, nos reflejaban. Un chico con rastas se nos acercó y nos dio un libro a cada una. Esos escritores ambulantes. No recuerdo mucho el libro solo que hablaba sobre un viaje, creo que a Perú, su encuentro con si mismo y con una mujer junto a su novio con la cual tendría relaciones sexuales. Lo compré, quizás eran 5 pesos o 15. El chico nos habló algo, no recuerdo qué y luego nos fuimos. No es que sea algo diferente lo que pasó pero recuerdo que ese día me sentí libre. Dentro de lo poco que me permitía y me permitían ser, algo de estar tirada en el pasto me dio libertad. Y es que a veces pienso y yo creo que sería más feliz viviendo una vida más bohemia... Quizás yo sea la del bidón
Leí un artículo que consideré bastante banal sobre las diferencias entre "la chica con la que salís" y "la chica de tus sueños". Me puse a pensar en todas esas veces que solo pensaba en como sería mi hombre ideal, pero ninguna vez acerté. Aunque ahora no busque nada, si pienso como sería la próxima persona con la que saldría, creo que sería lo siguiente: le guste hablar de arte, diferentes artistas y cómo influenciaron en la época. Filosofía, política, literatura. Más que todo, alguien quien me desafié mi intelecto constantemente. Alguien que me contenga, que me abrace, y no me pregunte por qué estoy triste a menos que le cuente. Alguien que con su mirada diga más de cien palabras. No pido rosas ni grandes gestos. Solo los pequeños, los que nadie se fija: una sonrisa, un beso en la mejilla, velar por el otro. Alguien como vos. Algo parecido al amor.

Fin

Las idas y vueltas Los viernes de placer y los domingos tristes. Tu alma atormentada y mi temerosa mirada nos unieron Las noches nubladas por el humo del cigarrillo y el alcohol Los besos y abrazos Cuando gritamos al mundo nuestro sentimientos Ese jueves fui feliz y días después rompiste mi alma. Ella, tu angustia, mi ansiedad nos jugaron en contra pero acordate cuando lo frenaste tan rápido y nos chocamos contra la realidad Alguna vez pensé si íbamos fuera de este embrollo si íbamos a estar a salvo El tiempo comprobó que nunca estaríamos a salvo.
Iba a escribir sobre algunos temas pero decidí escribir sobre el ruiseñor. Lo conocí una noche de septiembre si mal no recuerdo. Lo primero que me llamó la atención fue su foto con un libro de Camus. Y me acuerdo que decía sobre su timidez y que era un hopeless romantic. El ruiseñor me escuchó cuando peor estaba y yo lo escuché, por eso el ruiseñor porque representa la noche y la inociencia. Además de que los ruiseñores pían la mas dulce melodía. Él no se aprecia casi nada pero no sabe lo mucho que significa para mí. Es una persona incondicional que incluso cuando te sentís por el piso, te escucha y trata de animarte aunque él se sienta triste también. No tengo palabras para decir cuanto lo quiero y que es mi mejor amigo. Y yo sé que trabajo mucho y la diferencia horaria no ayuda pero lo voy a ver dentro de poco y nos vamos a ir juntos a cumplir un sueño nuestro. Y aunque piense en ella, que lo trato con una madurez digna de una persona de 15 años, conocerá una persona que lo amé con t...