Sábado por la noche, y pusiste a Spinetta. A veces pienso que ya perdiste el control sobre mí y una persona me dice que mi voz suena a enojo.
Ya no sé ni a quién beso, ni con quien camino agarrada de la mano, ni quien me abraza. Supongo que ese sábado liberé todo lo que había en mí y ya no quedó nada. No, no voy a ser la mujer con quien te cases pero voy a ser la mujer que te acuerdes mientras tenes sexo puritano con tu esposa.
Y no vas a ser la persona con la que me case, pero quizás, en este momento, vas a ser la persona que me acuerde cuando hable de las cosas que más me gustan. Siempre fue así, a veces pienso si no sos Andrés reencarnado en esa edad, volviéndome a joder la vida, excepto que a los 19 años hubiese vuelto corriendo a él. Y ya no tengo ganas, no sé si te volvería a ver. No puedo tratar con tantas frustraciones. El miorrelajante ya hace efecto pero quiero seguir escribiendo y quiero seguir leyendo. Y por más que intente eliminarte de mi vida, seguís ahí. Ya no entro a tu blog, no quiero hacerlo, ni tampoco ver con quién hablas. Tampoco voy a llorar, solo quería ver Desayuno en Tiffany's con vos para que puedas ver lo que soy.
Pero supongo que los ruiseñores se llevaron todo, y cuando amaneció me estabas mirando y yo te miré y ahí en tus brazos me perdí.
#2
En el balcón de enfrente, una joven queriendo ser mujer se posa en la baranda. Su cuerpo quemado por el sol y recuerdos que flotan en su mente. Un joven queriendo ser hombre se acerca a ella, se miran, se acercan, se alejan. La brisa veraniega todavía se siente en el aire. Los amores descuidados volviéndose a vincular. El ocaso se acerca y donde quedan vestigios de las personas que fuimos el cielo estrellado sale a desvelarnos.
Comentarios
Publicar un comentario
Tiffany & Co.