Imagina a una golondrina En tu hombro derecho Susúrrale Esto me genera bronca Voy susurrándole A la golondrina La bronca que llevo Por dentro Pero Son años y años De bronca acumulada, De gritos hechos silencios De gargantas mudas De músculos tiesos Son años De lágrimas escondidas De nudos en el cuerpo De llamas en el pecho De palabras en blanco Arde Troya en mis manos En mis ojos, Roma está en llamas. Le susurro a la golondrina Pero ya no sé quién Le susurra Si soy yo O La bronca
En el balcón de enfrente, una joven queriendo ser mujer se posa en la baranda. Su cuerpo quemado por el sol y recuerdos que flotan en su mente. Un joven queriendo ser hombre se acerca a ella, se miran, se acercan, se alejan. La brisa veraniega todavía se siente en el aire. Los amores descuidados volviéndose a vincular. El ocaso se acerca y donde quedan vestigios de las personas que fuimos el cielo estrellado sale a desvelarnos.
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